Hijas de Mª Auxiliadora

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El compromiso educativo es el corazón de la misión salesiana femenina. Cada Hija de María Auxiliadora tiene conciencia de estar jugándose la vida por Dios y por los jóvenes, buscando dar calidad a su presencia para responder siempre de manera más adecuada a la realidad contemporánea.

Para la formación pedagógica de sus miembros, el Instituto cuenta con la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación “Auxilium” donde, en modo particular, se profundiza el problema de la condición de la mujer desde distintas perspectivas. Es la única Facultad Pontificia confiada a mujeres que invierten sus recursos de intuición e inteligencia en la búsqueda educativa.

Con la escuela, de todo nivel y grado, las hermanas responden también hoy a las exigencias de una educación sistemática, de una formación crítica y, en muchas naciones, permiten a los jóvenes de los ambientes populares adquirir los instrumentos para acceder a los mundo de la cultura.

Unas veces experimentando nuevos caminos dentro de sistemas escolares tradicionales y otras “inventando” estructuras, las hermanas buscan, con la colaboración de profesores y padres cualificados, ofrecer a los jóvenes la posibilidad de elaborar conocimientos y promover una cultura más humana.

Los cursos de preparación al trabajo, con estilos distintos en Europa, África, América Latina y Asia, expresan la atención salesiana al mundo del trabajo y a la necesidad de los jóvenes de inserción, con títulos específicos en los campos productivos de toda realidad social.

El paro creciente y la necesidad de recuperar a los chicos y a las chicas que el sistema escolar margina, ha hecho que las intervenciones de cualificación se diferenciasen en la preparación de los jóvenes que se han de insertar en los sectores del artesanado, de la pequeña industria, del reciclaje.

Después de los grandes cambios de los años 80, la caída de las ideologías y de los bloques contrarios, la evolución social bajo la presión de los medios de comunicación social, el Instituto renovó, en 1990, algunas opciones que con el pasar de los años se ven cargadas de perspectivas.

El Oratorio, institución salesiana eminentemente educativa porque valora todo el tesoro de los jóvenes, tiene en el mundo de hoy una tipología muy variada porque la experiencia de los orígenes se ha releído dentro de los contextos socioculturales y las exigencias siempre cambiantes de los jóvenes. La promoción humana es el primer objetivo de la actividad oratoriana en los pueblos más pobres, mientras que en los lugares industrializados es la petición de los jóvenes para el tiempo libre.

La unión de los jóvenes, con los interrogantes profundo de la vida, continua siendo el gran reto de la educación.

La educación de la mujer joven es una elección prioritaria que se perfila en los diversos países con intervenciones cada vez más precisas: la promoción de cooperativas femeninas en las misiones, la recuperación de las jóvenes que en la periferia de las grandes ciudades son fácilmente víctimas de la prostitución, la inserción en el trabajo, las iniciativas culturales y el “apoyo” para que las jóvenes con mayor conciencia sepan luchar por la propia dignidad y por la elaboración de una cultura femenina.

La Inculturación del carisma es otro de los horizontes que se han abierto en los últimos años: en todos los países del mundo donde las Hijas de Mª Auxiliadora están presentes han surgido vocaciones que han reescrito las intuiciones de los santos fundadores dentro de la cultura, atentas también a las etnias minoritarias, a la pastoral indígena, a las expresiones de los pueblos que, en distinta forma y en muchas maneras, responde a la única llamada del Señor Jesús.

Dentro de estas coordenadas que permiten conjugar la atención a los jóvenes y su educación con la evolución de la cultura y los lugares concretos en los que se construye el sistema de valores de una sociedad, las Hijas de Mª Auxiliadora están buscando aún, y en un modo cada vez más profundo, un nuevo estilo de vida religiosa salesiana que realice la traducción al hoy del Evangelio.

Historia y expansión del Instituto

Las Hijas de María Auxiliadora constituyen la familia religiosa nacida del corazón de Don Bosco y de la fidelidad creativa de Santa María Dominga Mazzarello.

Un autor contemporáneo ha identificado a la fundadora con la categoría de la alegría de la cual su vida fue un mandamiento.

“Pero, ¡atención! -alerta el escritor- su vida es una batalla, y la alegría es el arma de sus victorias contra las debilidades, los fingimientos, el decaimiento de espíritu, las actitudes mediocres. Alegría es igual a lucidez, igual a valor”.

De esta fuerte cepa nace y crece la gran familia de mujeres que de “campesinas de la colina” llegan a ser pronto capaces de abarcar todo confín.

Cuando la cofundadora María Dominga Mazzarello muere, en el 1881, la obra tiene sólo 9 años de historia y ya las FMA se han extendido por Italia, han sido acogidas en Francia y se encuentran proyectadas hacia la entonces lejanísima América Latina.

La raíz de todo este milagro al femenino está en una invitación que Don Bosco escuchó en sueños dos veces. Se le apareció una bella señora que, frente a un grupo de muchachas que estaban solas en la Plaza de Turín, le dijo: “Son mis hijas, ¡cuídalas!”

Contemporáneamente, en Mornés, María Dominga Mazzarello, mientras caminaba por un sendero del pueblo, vio delante de ella una gran construcción y muchas chicas que jugaban. Una voz le dijo: “¡A ti te las confío!” A distancia, dos señales sobre la misma longitud de onda mandaban idéntico mensaje: debía nacer también para las niñas y las jóvenes el ambiente educativo que ya existía en Valdocco para los muchachos. Fue así que el 5 de agosto de 1872 las primeras FMA pronunciaron su “sí” como María para ser “auxilio” sobre todo entre las jóvenes. Se llamaron Hijas de María Auxiliadora porque fue la Virgen quien manifestó a Don Bosco la voluntad de Dios para esta nueva presencia en la Iglesia. Por esto el Santo repetía: “Vosotras pertenecéis a una Congregación que es toda de María”.

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