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NUESTRA HISTORIA AYER
 

Primeras Presencias


Fruto primero del paternal interés de Don Felipe Rinaldi por la expansión de las Hermanas en España, fue la fundación en 1893 de la Casa de Valverde del Camino en la provincia de Huelva, realizada a través de Don Ernesto Oberti, Director salesiano de la Casa de Utrera.

La Casa de Valverde para Andalucía, como la de Barcelona-Sarriá (1886) para España, fue el centro de irradiación de la naciente inspectoría hispana, nombre que recibió el conjunto de las Casas abiertas en suelo español, al proseguir las fundaciones con un ritmo creciente e ininterrumpido:

- Sevilla San Vicente (1894),
- Écija (1895),
- Barcelona (1896),
- Jerez“Pedro Alonso”(1897) y
- Sevilla Castellar (1899).

Por este motivo, las Superioras de Italia nombraron a la Directora de la Casa de Sarriá, Sor Chiarina Giustiniani, Visitadora de la naciente provincia del Instituto, siempre con sede en la casa de origen Barcelona-Sarriá.

La fundación en 1903 de la Casa de Valencia, elevó a ocho el número de Obras de la Inspectoría, distribuidas claramente en dos grupos muy distantes entre sí geográficamente:
- el de las 5 fundaciones andaluzas: Valverde, Écija, Jerez, Sevilla San Vicente y Sevilla Castellar,
- y el de las dos Casas de Barcelona junto con la de Valencia en la costa de Levante.

El primer grupo paso a llamarse desde 1903, Inspectoría Bética Mª Auxiliadora. El segundo incrementado en 1904 con la fundación de la Casa de Salamanca, recibió el nombre de Inspectoría Tarraconense de la Merced.

La Visitadora Sor Chiarina Giustiniani desempeño el gobierno de ambas Inspectorías hasta 1906, año en que las Superioras mayores fijaron la Casa de Sevilla “Mª Auxiliadora”, como sede de la Inspectoría Bética, y nombraron a Sor Mª Catelli su primera Visitadora. En la Tarraconense, Sor Chiarina Giustiniani era sustituida por Sor Clelia Genghini. Transcurridos dos años Sor Mª Catelli ceso en su cargo, quedando de nuevo bajo la responsabilidad de una sola Visitadora, Sor Clelia Genghini, el gobierno de las dos Inspectorías españolas.

En diciembre de 1907 se iniciaron los trámites para regular la ordenación de las Inspectorías o provincias del Instituto, de acuerdo con el estudio realizado por el VI Capítulo General extraordinario y las disposiciones de la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares. La organización de la Inspectoría de Santa Teresa (con sede en la Casa de Sarriá) corrió a cargo de la Vicaria General, Madre Enriqueta Sorbone, que se desplazó a España en visita extraordinaria.

Quedaron erigidas canónicamente 10 Inspectorías del Instituto (5 italianas, 1 francesa, 1 española y 3 sudamericanas), la séptima de las cuales era la española de Santa Teresa, constituida por dos Casas regulares, 7 menores, 98 Hermanas, y un Noviciado establecido en la Casa de Écija (Sevilla).

Para la elección del Noviciado llegaron a Sevilla en diciembre del mismo año 1907, la Vicaría General acompañada de la Inspectora Madre Clelia Genghini. La apertura del noviciado tuvo lugar el 1 de febrero de 1908, después de que se hizo una selección de las 13 novicias y 5 postulantes que contaba la Inspectoría, quedando reducida a 9 novicias y 2 postulantes, por no reunir las otras candidatas las condiciones exigidas por las nuevas Constituciones. Como Maestra de novicias fue nombrada Sor Adriana Gilardi, y como asistente Sor María Zavataro.

La nueva etapa que la reordenación de las Inspectorías abría al Instituto en España supuso además de la regulación de 6 de las Casas menores, el nombramiento de una nueva Inspectora. Para este servicio se nombró a Sor Adriana Gilardi, Maestra de novicias, al tener que marchar a América Madre Clelia Genghini con la Vicaria General, en noviembre del mismo año 1908. Como consecuencia, las novicias se trasladaron de Écija a la Casa de Sarriá (Barcelona), sede de la Inspectoría, donde se estableció definitivamente el Noviciado.

División de la Inspectoría única de Santa Teresa

La expansión de las Hijas de María Auxiliadora en España, cumplido el cincuentenario de su primera fundación, en el que el Instituto había alcanzado el número de 24 Casas y de 223 Hermanas; y la abundancia de vocaciones que se ofrecían al Instituto: 48 Novicias en 1942, eran razones suficientes para que las Superioras Generalicias considerasen la conveniencia de dividir en tres la única Inspectoría que existía en la nación de acuerdo con la ubicación geográfica de las Casas.

El fallecimiento de Madre Francisca Lang en diciembre de 1941, señaló el momento oportuno para que el Consejo General se decidiese por la opción más adecuada de las dos posibles: el nombramiento de una nueva Inspectora, o la división de la Inspectoría.

Proceso de la división inspectorial

Madre Elvira Rizzi llega a Barcelona en abril 1942. Reúne el Consejo Inspectorial para escuchar con atención cuanto las Consejeras deseaban exponerle y proponerle que, en síntesis, se trataba de las fundaciones pendientes de Arcos y Tenerife, y de la nueva oferta de tomar la posesión de una Casa convento en la población onubense de Calañas.

• En una segunda sesión, celebrada el día 23 de abril, Madre Elvira Rizzi expuso al Consejo, el futuro que se abría a la Inspectoría española en aquel momento:
- Se alegraba del buen número de vocaciones que había encontrado.
- Les comunicó que Don Pedro Ricaldone, que amaba mucho a España, recomendaba que se constituyeran cuanto antes tres Inspectorías...

La Visitadora empezó su recorrido a partir de mediados de mayo, y estimando no poder regresar a Barcelona hasta bien entrado julio. Antes de ausentarse de Sarriá reunió a las Consejeras inspectoriales residentes en la zona norte, para proceder a las votaciones de las Novicias que debían profesar el 5 de agosto siguiente, así como a las de las Postulantes que se encontraban en dicha zona y debían vestir el hábito.

- Entre las Novicias que debían profesar estaban: Sor Carmen Medina, Sor Ana Ordóñez, Sor Josefa Ribas y Sor Alejandra Rubio, que después pasan a formar parte de la Inspectoría Sur María Auxiliadora.

- Las Postulantes a las que se les permitió el pase al primer año de noviciado fueron 12, pertenecientes todas a la zona Norte, de las que 8 pasaron después a la Inspectoría del Centro. La votación de las restantes Postulantes Madre Elvira Rizzi la haría en Sevilla o en Madrid, con las Consejeras inspectoriales que estaban allí.

• A primeros del mes de julio, Madre Elvira Rizzi reunió de nuevo el Consejo inspectorial, esta vez en Madrid, con el objeto de proponer el movimiento del personal dirigente de toda la Inspectoría:

- Los nombramientos de Directoras de las Casas que correspondían a la nueva Inspectoría María Auxiliadora eran:

- Arcos de la Frontera: Sor Caridad López.
- Campano: Sor Lourdes Moreno.
- Ecija: Sor Rosario Sánchez.
- Jerez "San Juan Bosco": Sor Ana Reguera.
- Jerez "María Auxiliadora": Sor Emilia Arias de la Reina.
- Las Palmas: Sor Carmen Roig.
- Puebla de Guzmán: Sor Virginia Ferraro.
- San José del Valle: Sor Justina Osarte.
- Sevilla San Vicente: Sor Salvadora Danso.
- Sevilla "Santa Inés": Sor Concepción Olmos.
- Tenerife: Sor Esperanza Díaz.
- Valverde del Camino: Sor Josefita Rufas.

• El 3 de julio, la Superiora generalicia reunió a las Consejeras para proceder a la distribución del personal de las Casas: «Siendo muchas las necesidades y pocos los recursos de personal, donde no se puede mejorar, dejemos como está» decía repetidamente Madre Elvira Rizzi.

- Se revisan todas las Casas de la Inspectoría, anotando el personal de cada una, incluyendo las Novicias que profesarían el 5 de agosto, y las 10 Hermanas que se esperaba que llegaran de Italia antes del nuevo curso. También quedó determinado el personal que se destinaba a las fundaciones de Tenerife, Arcos y Lisboa.

- Las Postulantes de Sevilla eran: Isabel Ballesteros, Carmen García, Aurelia Gómez, Consagración Rosario Jurado, Olga López, Hortensia Notario, Josefina Yuste, Emilia Lobato y Concepción Ochoa.

- A continuación la Visitadora propuso la distribución entre las tres Inspectorías, de las 28 Novicias que pasarían al segundo año a partir del 5 de agosto, así como determinar las ocupaciones a las que debían dedicarse según sus aptitudes. De ellas, 8 correspondieron a Barcelona, 13 a Madrid y 7 a Sevilla. Las destinadas a Andalucía fueron: Sor Lucía Bermúdez, Sor Sinesia González, Sor Pilar Lizaur, Sor Tomasa Pereña, Sor Cayetana Romero, Sor Dolores Sierra y Sor María Vitores.

Finalizada toda la organización y reparto, puede decirse que la división inspectorial era ya una realidad, constituyendo la fecha del 3 de julio de 1942 su verdadero inicio, a falta sólo del documento oficial de Turín, que llegaría antes de finalizar el mes.

• El 9 de agosto de 1942, en vísperas de regresar a Italia, la Madre Elvira Rizzi convocó un Consejo extraordinario, presidido por ella y compuesto por las tres nuevas Inspectoras: Sor Juana Vicente, Sor María Valle y Sor Celestina Figari. En él se comunicó:
- la aprobación de la fundación de Arcos de la Frontera y de Calañas,
- y la elección canónica del Noviciado de San José del Valle para la Inspectoría María Auxiliadora.
- El Noviciado de la de Barcelona (Inspectoría Santa Teresa) continuaría en Sarriá,
- y a la de Madrid (Inspectoría Nuestra Señora del Pilar) se le daba permiso para alquilar una casa para Noviciado, para el que se pediría la erección canónica.

Madre Elvira Rizzi regresó a Turín el 13 de agosto de 1942. Se cerraba así después de cincuenta años el gran capítulo del asentamiento y expansión del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en España, y empezaba la Historia paralela de sus tres Inspectorías, cargada de proyectos e ilusiones.

 

Inicio de la I nspectoria

El 27 de julio de 1942 fue elegida canónicamente la Inspectoría Mª Auxiliadora con sede en Sevilla. La Casa Inspectorial estuvo ubicada en el Colegio Mª Auxiliadora situado en la Calle San Vicente, 87. En el Instituto era Madre General Sor Luisa Vaschetti.

Abarcaba : Extremadura, Andalucía y las Islas Canarias.

Realidad Inspectorial: 11 Casas, 93 Hermanas perpetuas, 14 Hermanas temporales y 17 Novicias.

El Colegio de Valverde del Camino celebraba en aquellas fechas sus primeros cincuenta años de existencia. Así pues, con una carga histórica, rica en trabajos y también en santidad, la nueva Inspectoría inició su andadura bajo el gobierno materno y lleno de celo apostólico de su primera Inspectora, Madre María Valle.

• La espectacular expansión que alcanzó la Inspectoría Mª Auxiliadora durante los primeros años después de su establecimiento, se debió, sin duda, al dinamismo apostólico de su Inspectora, Madre María Valle, y del Equipo de gobierno que le ayudaba, constituido por:
- las Consejeras: Sor Concepción Olmos y Sor Salvadora Danso,
- y la Ecónoma y Secretaria, Sor Josefa Rufas.

• Reunido el Consejo en Sevilla por primera vez, el 7 de septiembre del mismo año 1942, para conocer la situación general de las Hermanas y de las Casas que integraban la Inspectoría, surgió con carácter prioritario:
- el tema de la ubicación de la propia sede inspectorial, instalada en principio en el Colegio de Sevilla de la calle de San Vicente, que necesitaba con urgencia ampliar sus locales, tanto por el extraordinario número de alumnas que solicitaban el ingreso, como por la adaptación que en él se había hecho para Casa Inspectorial.
- A partir de este momento se sintió la necesidad de construir en Sevilla un nuevo Colegio que sirviera de sede a la Inspectoría, y que al mismo tiempo fuese Casa de Aspirantado y Postulantado, e incluso internado y externado de bachilleres. (Verbales del Consejo Inspectorial. Sevilla 12 septiembre y 5 octubre de 1942: Archivo inspectorial Sevilla (AIS).

La situación de crisis que se vivió desde 1940 a 1945, debida al conflicto bélico mundial en que se debatían las naciones, no fue obstáculo para la expansión de las Hijas de Mª Auxiliadora en Andalucía y su proyección en Canarias.

Al finalizar el sexenio de gobierno de Madre María Valle (1942-1948), el número de Casas son 23. Las Casas fundadas en este período fueron:
Arcos “Nuestra Señora de las Nieves” (1942), Calañas “Mª Auxiliadora” (1943), Hornachos “Mª Auxiliadora” (1943), Jerez “Nuestra Señora del Rosario” (1943), Rota “San Ramón” (1944), Sevilla “San Juan Bosco” (1944), Guanarteme “Nuestra Señora del Pilar” (1945), Árbol Bonito “San Juan Bosco” (1946), Cádiz “Sagrado Corazón” (1946), Alhama de Granada “Mª Auxiliadora” (1947), Telde “Mª Auxiliadora” (1948) y Sanlúcar la Mayor "Mª Inmaculada" (1948).

El rápido ritmo de las fundaciones fue acompañado de las dificultades provenientes de:
- la escasez de Hermanas,
- la urgencia de la selección y formación de las Aspirantes a la vida religiosa
- una Casa adecuada para ello, que se estimó podía ser la de Rota, la de Jerez Pedro Alonso, o la que se debía edificar en el recién adquirido terreno de Sevilla Nervión. A este
respecto, la Secretaria General Madre Clelia Genghini, escribía a la Inspectora: «Sí, sí, seleccionad bien a las aspirantes, a fin de que la ferviente Andalucía no nos regale tardíos arrepentimientos» (Madre Clelia Genghini, Turín 24 febrero 1944: AIS)
- La recaudación de medios económicos para el sostenimiento de las Casas de Formación. ( Madre María Valle, Sevilla 24 noviembre 1943: Archivo Casa Valverde (ACV).

(Para más información Cfr. Mª FE NUÑEZ, Las Hijas de Mª Auxiliadora en Andalucía y Canarias: 1893-1993, Inspectoría Mª Auxiliadora Sevilla 1994).

Visita Superiores /as


Las nuevas fundaciones tuvieron también el privilegio de las visitas regulares de los Inspectores Salesianos nombrados para la Península Ibérica, dada la integración del Instituto de las Hermanas en la obra total de Don Bosco.

Don Felipe Rinaldi prodigó sus atenciones a las Casas y Hermanas durante todo el tiempo de su mandado, en que fue sustituido por Don Pedro Ricaldone a partir de 1902. Ambos Superiores, sucesores también de Don Bosco en el gobierno supremo de la Congregación Salesiana, cuando en el desempeño de su misión llegaban a España hacían sus visitas con paternal solicitud a las Casas de las Hermanas por ellos fundadas o seguidas durante los años de sus respectivas estancias en la nación.

Don Felipe Rinaldi, además de las continuas visitas a las Casas de las Hermanas mientras que era Inspector en España, realizo una paternal visita en 1926, siendo ya Rector Mayor. También Don Pedro Ricaldone, que sucedió a Don Rinaldi en el cargo de Inspector de la Península Ibérica, visitó a las Hermanas como Prefecto general en 1931, y posteriormente en su visita a España como Rector Mayor.

Don Miguel Rúa, primer sucesor de San Juan Bosco, hizo también en 1899 un recorrido que se podría calificar de triunfal, por las Casas salesianas de España, contándose entre las primeras las de las Hermanas, de las que el Superior se sentía directamente responsable, como un precioso legado del santo Fundador. En los primeros años, la naciente Inspectoría de las Hijas de María Auxiliadora de España recibió también las visitas de otros Superiores, como Don Barberis (1896), Don Roco (1904), Don Costamagna (1909 y 1913), y del Rector Mayor Don Pablo Albera (1913).


Las SUPERIORAS GENERALICIAS visitaron también desde
un principio las Casas que cimentaban la presencia de las Hijas
de Mª Auxiliadora en Andalucía y en toda España.

- En 1897 las de Valverde de Camino, Sevilla, Ecija y Jerez,
recibieron la visita de la Consejera General Madre Emilia Mosca y la primera, también la de la Madre Elisa Roncallo.
- En 1902 las Hermanas acogían con gratitud la llegada de la
Superiora General Madre Caterina Daghero.

- En los años siguientes, 1905, 1907 y 1908, la presencia de la
Vicaria General Madre Enriqueta Sorbone se hizo casi
habitual, en función de la regularización de la Inspectoría y el
establecimiento del Noviciado. Reanudadas las visitas después
de la 1ª Guerra Mundial, la Inspectoría Española de Santa Teresa recibió de nuevo en 1921 a la Madre Enriqueta Sorbone, visita seguida de 1927 por la Madre General Luisa Vaschetti, y la de la Secretaria Generalicia Madre Clelia Genghini en 1935.

La llegada en 1942 de la Consejera general Madre Elvira Rizzi, marcó un hito en la evolución de la obra de las Hijas de Mª Auxiliadora en España, al realizar como objetivo de su visita, la división inspectorial que reclamaba el desarrollo ya alcanzado por el Instituto en España.

Santidad

Los nombres más relevantes que hoy quedan en la memoria de estos años en las Casas de Andalucía y Canarias, no se refieren sólo a figuras de Superioras, muchas de ellas de muy grato recuerdo, como las Inspectoras y Visitadoras Chiarina Giustiniani, Francisca Lang y Clelia Genghini, esta última más tarde Secretaria General, sino también a Hermanas que en puestos de menor relieve, brillan hoy incluso camino de los altares, como la mártir Sor Carmen Moreno y, sobre todo, la sierva de Dios Sor Eusebia Palomino.

Con relación a Sor Carmen Moreno, gaditana de Villamartín, su martirio en los difíciles momentos de 1936, pone de relieve el nivel sin límites de su amor a Dios, concretado en el del prójimo hasta perder por él su propia vida.

Respecto a Sor Eusebia Palomino, salesiana ingenua y carismática, el testimonio de su humildad candorosa ha roto cuantas barreras en el tiempo y en el espacio se opusieron a su fama de santidad, ya perceptible durante su vida. Fue beatificada en Roma por SS. Juan Pablo II el 25 de abril de 2004 y sigue derramando gracias desde el cielo a cuantos acuden a ella desde todos los continentes, con la misma sencillez que difundía su palabra y su sonrisa en Valverde del Camino, donde se la supo aceptar, comprender y serle fiel en el recuerdo.

En la historia de nuestra Inspectoría ha habido también religiosas admirables que han fecundado la Inspectoría con su santidad hecha de caridad, sacrificio y entrega, como Madre Juana Vicente, mujer de bondad extraordinaria y talla de mártir que, como Cristo, pasó haciendo el bien; Madre María Valle, Madre Celestina Figari y Madre Esther Colombino, personalidades ricas de espíritu salesiano, que dieron lo mejor y más peculiar de si mismas desde los puestos de responsabilidad y gobierno que desempeñaron; Sor Consuelo Hernández, artífice del desarrollo y puesta al día de las Comunidades y titulaciones de las Hermanas de la Inspectoría; Sor Virginia Ferraro, Sor Antonia Ortíz, Sor lsidora Pérez, y un sin número de nombres, que compendian la inmensa obra de amor y de entrega de tantas otras mujeres llenas de espíritu apostólico, a quienes María Auxiliadora un día llamó a ser sus Hijas, y cuyo recuerdo está grabado en las mentes y en los corazones de las personas que supieron o gozaron de sus bondades.